hombre sin cabeza
 
 
* Virales. Coxsackie (sobre todo el tipo B), gripe, mononucleosis infecciosa, arbovirus, virus inespecíficos, etc.
* Bacterianas.
* Micóticas. Histoplasmosis, blastomicosis, Nocardia, etc.
* Protozoarios. Amebiasis, toxoplasmosis, etc.
* Inmunológicas. Vasculitis, lupus eritematoso diseminado, fiebre reumática, periarteritis, dermatomiositis, artritis reumatoidea, enfermedad del suero, etc.
* Metabólicas. Hiperazoemia, hiperuricemia, mixedema, derrame colesterínico, etc.
* Neoplásicas. Mesotelioma, tumores metastásicos.
* Traumáticas.
* Por agentes físicos. Irradiación del mediastino.
* Farmacológicas. Anticoagulantes, penicilina, metisergida, hidralacina, minoxidil, procainamida, isoniacida, etc.
* Etiopatogenia incierta. Síndrome posinfarto de miocardio, mieloma múltiple, síndrome de Loeffler, sarcoidosis, espondilitis anquilosante, colitis ulcerosa, enteritis regional, etc.
* Por patologías contiguas. Disección aórtica, neumonía, embolia pulmonar, infarto de miocardio, etc.
Ruidos cardíacos apagados.
Hepatomegalia
Turgencia venosa en el cuello
La fiebre es el síntoma que más se relaciona con la etiopatogenia de la enfermedad.
El dolor habitualmente es precordial y se puede irradiar al hombro o brazo izquierdos, cuello o epigastrio. Se exacerba con la tos, la inspiración profunda e incluso con los movimientos de la cabeza y del tronco.
El frote pericárdico es característico de las formas fibrinosas o denominadas pericarditis secas, aunque también puede auscultarse en las pericarditis con derrame.
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Se denomina así a la inflamación del saco pericárdico, con derrame o sin él.
PERICARDITIS ®
ETIOLOGIA DE LA PERICARDITIS AGUDA

PERICARDITIS AGUDA

No obstante la larga lista de procesos que pueden conducir a la pericarditis aguda, en la mayor parte de los casos no se conoce el agente que la origina. Ello obedece a que las causas víricas, muy numerosas y diversas, son difíciles de identificar.
Cianosis
Pulso pequeño
PERICARDITIS AGUDA ZOOM
Pericardio
Espacio pericárdico
Endocardio
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Tres síntomas dominan la escena diagnóstica: dolor, frote pericárdico y fiebre. Habida cuenta del número de etiologías capaces de provocar pericarditis aguda, es dable esperar que estos síntomas tengan distintos matices. El dolor habitualmente es precordial y se puede irradiar al hombro o brazo izquierdos, cuello o epigastrio. Puede ser opresivo como en las coronariopatías pero, en general, es sordo, indefinido y rara vez del tipo puntada. Se exacerba con la tos, la inspiración profunda e incluso con los movimientos de la cabeza y del tronco. Su duración puede ser desde unas pocas horas hasta varios días. El frote pericárdico es característico de las formas fibrinosas o denominadas pericarditis secas, aunque también puede auscultarse en las pericarditis con derrame. La fiebre es el síntoma que más se relaciona con la etiopatogenia de la enfermedad.
Toda esta sintomatología clínica tiende a constituir un cuadro dramático y donde la intervención médica debe ser inmediata cuando el derrame es importante y produce taponamiento cardíaco. En estos casos se encontrará a un enfermo con cianosis, sentado, con turgencia venosa en el cuello, hepatomegalia, con pulso pequeño y ruidos cardíacos apagados. Existirá aumento del área de matidez cardíaca.